Columna del Padre Francisco de Roux

Participación ciudadana y no violencia

Es cierto, grave e inaceptable que los asesinatos de líderes continúen. A esa oposición armada se responde con instituciones eficaces y participación ciudadana, no con muertes.

La participación plena de la sociedad civil en el proceso de paz, pedida por el Eln, solo será posible cuando paren los fusiles, y el Eln debería tomar la iniciativa de adelantarse a pararlos, como hicieron las Farc con el cese del fuego unilateral, para precipitar el cese del fuego bilateral.

“El nombre de Dios no puede utilizarse para justificar la violencia. Solo la paz es santa. La guerra, no. La guerra, nunca”. Estas palabras del papa Francisco están en el mensaje sobre la no violencia que dio lugar a la conferencia que se llevó a cabo en la sede de la ONU, el viernes pasado.

Mientras participaba en la conferencia, presidida por el arzobispo Bernardino Auza, observador permanente del Vaticano en la ONU, no pude dejar de pensar en los diálogos de Quito, donde algunos miembros del Eln parecerían insistir en justificar la “retención” de civiles y la muerte de policías como respuesta a los asesinatos de líderes sociales, mientras que el Papa decía en su mensaje: “Atajar la violencia con violencia y la guerra con guerra extiende el sufrimiento a todo el pueblo y trae la muerte física de los que se empecinan en las armas”.

Es cierto, grave e inaceptable que los asesinatos de líderes continúen. Al final de la semana pasada mataron en Medellín a Alicia López Guisado, luchadora por la dignidad humana en Chocó. Muestra de que, sin lugar a dudas, hay una oposición armada contra el proceso de paz, distinta de la crítica política legítima a la forma como se adelanta el proceso. A esa oposición armada se responde con instituciones eficaces y participación ciudadana, no con muertes. Pero es claro que hay una organización macabra, de carácter nacional, que actúa contra la paz y hace pensar en una omisión sistemática del Estado en la protección de líderes que, confiados en la paz, toman riesgos por sus comunidades.

El Papa piensa que la solución a realidades como la nuestra, que evidencian problemas estructurales no resueltos, está en la participación ciudadana directa, conceptual y al mismo tiempo movilizadora; en lucha activa, creativa, no violenta, por la vida, la dignidad, la verdad y la justicia. El Eln también pide esa participación. Pero hay una diferencia. El papa Francisco deja claro que la participación civil para un cambio no se puede convocar desde la guerra, y solo surge con fuerza “cuando las víctimas de la violencia resisten a la tentación de la retaliación, se convierten en los promotores más creíbles de la paz y arrastran a los demás a la verdad, la justicia, la libertad y el amor”, como dice en su mensaje.

El Papa lo afirma no solo por razones morales, sino por los resultados presentado en la misma conferencia a partir del libro de Erica Chenoweth y Maria Stephan*, quienes muestran que los cambios estructurales necesarios para avanzar hacia la paz solo se dan con la participación de todas las partes de la sociedad y que esta participación amplia requiere que los grupos que llaman a ella sean los primeros en dejar la lucha armada y la violencia, independientemente de lo que haga el Estado. Y esto no como una concesión al Estado, sino como una prueba de que toman en serio a los ciudadanos en la lucha de la no violencia activa, que respeta la vida y la dignidad de los demás para ir al fondo en la lucha por todos los derechos humanos.

Si el Eln quiere la participación amplia de la sociedad, si quiere jugar el papel que sueña en la paz, si tiene la voluntad de acelerar el cese del fuego bilateral, si comprende el sufrimiento del pueblo por la guerra, tiene en sus manos la oportunidad de dar el primer paso. ¿Tendrán esa grandeza humana quienes se consideran seguidores de Camilo Torres?
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* ‘Why Civil Resistance Works’, Columbia U Press
FRANCISCO DE ROUX

Miembro de La Paz Querida

La columna se encuentra en el periodico El Tiempo de 8 de marzo de 2017: https://tinyurl.com/zhg52z3

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Columna del Padre Francisco de Roux

COMUNICADO DE LA PAZ QUERIDA

Como integrantes de “La Paz Querida” hemos asumido el compromiso de apoyar la finalización del conflicto armado por la vía negociada, primero con las FARC y ahora con el ELN, dentro de una ética social basada en el respeto a la vida y a la dignidad humana.

 
El acto criminal perpetrado por el ELN en Bogotá, en días pasados, al atentar contra la vida y la integridad de policías, vecinos y transeúntes, ignoró las mínimas normas del derecho internacional humanitario. Estos hechos condenables no contribuyen a crear un clima propicio para un nuevo acuerdo de paz y debilitan la confianza de la ciudadanía frente a las negociaciones y la implementación de los acuerdos. Asimismo, alientan y fortalecen las posiciones de quienes quieren socavar la paz.

 
La Paz Querida repudia, igualmente, los asesinatos y amenazas contra líderes sociales, reclamantes de tierras y defensores de derechos humanos que, de manera sistemática, se han venido presentando en distintos territorios de la geografía nacional. En este sentido, hace un llamado de urgencia al Gobierno Nacional para que tome todas las medidas necesarias que garanticen, de forma efectiva, la seguridad y la integridad de todos ellos, así como de las personas que se encuentran en proceso de desmovilización.

 
Estos hechos graves no pueden llevarnos a desconocer que hay poderosas razones de satisfacción colectiva como el inicio de la dejación de armas por las FARC, luego de más de cincuenta años de confrontación armada.

 
Si bien los Acuerdos no son perfectos, y aun si en algunos puntos no existe consenso, es un deber ciudadano exigir que se respete el valor de la palabra y se cumplan los compromisos adquiridos por parte de todos. Por ello manifestamos nuestra preocupación de que se asuma como bandera electoral el desconocer los Acuerdos ya firmados y el proponer echar para atrás normas expedidas por el Congreso y revisadas por la Corte Constitucional, así como los avances para su implementación.

 
Hacer compromisos y no cumplirlos, además de destruir la confianza entre quienes los suscribieron, constituye un mensaje perverso para la sociedad, puesto que se trata de una política de Estado y no de una decisión coyuntural de un gobierno, que se pueda reversar.
Es incuestionable que la paz es un patrimonio de todos los colombianos y a todos nos beneficia, al ser una gran oportunidad de transformación política, cultural, económica y social, que tanto hemos aplazado como efecto de las múltiples violencias que el País ha sufrido.

 
Frente al pesimismo y a la indiferencia de algunos sectores que opacan la reconciliación como una gran conquista de todos, la Paz Querida invita a que sumemos optimismo y fe en que somos capaces de construir la paz como propósito colectivo a partir del respeto a la vida como un valor sagrado.

COMUNICADO DE LA PAZ QUERIDA

Declaración de La Paz Querida

Un Nuevo Acuerdo

Bogotá, 19 de noviembre de 2016

Los miembros de La Paz Querida vemos con optimismo y complacencia el nuevo acuerdo firmado en La Habana el pasado lunes 14, el cual incorpora mejoras significativas para su implementación. Ello nos lleva a exigir a las partes avanzar decididamente en su refrendación, ojalá vía Congreso de la República, y hacer curso expedito hacia su implementación, pues consideramos que ni el tiempo ni la razón aconsejan someterlo a una nueva refrendación popular.

En nuestra carta constitutiva expresamos que el pueblo colombiano merece que se ponga fin a un conflicto armado que por más de 50 años ha enfrentado al Estado con la subversión y otras formas de delincuencia armada, en una lucha fratricida con consecuencias nefastas para la dignidad humana, la democracia y el desarrollo sostenible.

Igualmente, expresamos que la paz, con los adecuados mecanismos de justicia transicional, traerá más justicia a las víctimas y a la sociedad, que la continuación de esta guerra con impunidad generalizada.

No cabe duda que, una vez conocidos los resultados del plebiscito, los colombianos hemos tenido suficiente espacio para reflexionar y expresar nuestro pensamiento por los diferentes mecanismos que la democracia permite. También es digno y justo reconocer el esfuerzo, inteligencia, cordura y generosidad de las partes que lograron un nuevo acuerdo, en el que contemplaron modificaciones en 56 de los 57 temas propuestos, lo que nos permite aseverar que lo fundamental está logrado.

Los nuevos avances ratifican y precisan que habrá total protección de la propiedad privada, sin expropiación de latifundios ni aumento de avalúos vía catastro; las FARC entregarán sus bienes para reparación de las víctimas; se elimina cualquier percepción sobre ambigüedades referentes a una supuesta ideología de género; habrá limitaciones en la movilidad de los miembros de las FARC incursos en graves delitos, como medida restrictiva de la libertad, y se aclara que la jurisdicción especial para la paz tendrá un límite en el tiempo; todos estos aspectos son importantes y convenientes. Basta ya de poner nuevas objeciones que retrasen la paz. Los tiempos corren en contra de su implementación y el grave incidente ocurrido en el sur de Bolívar es una alerta fuerte que no podemos desoír.

Señor Presidente, reclamamos su acción inmediata, dentro de las prerrogativas que le asigna la Constitución.

Cordialmente,

LA   PAZ   QUERIDA

Declaración de La Paz Querida

COMUNICADO DE LA PAZ QUERIDA UN MES DESPUÉS DEL PLEBISCITO “Consensos son posibles con compromiso ético por la paz”

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COMUNICADO DE LA PAZ QUERIDA UN MES DESPUÉS DEL PLEBISCITO

 “Consensos son posibles con compromiso ético por la paz”

 Bogotá, 2 de Noviembre de 2016

La Paz Querida considera que si privilegiamos la dimensión moral y ética de la paz será posible superar la polarización que persiste y encontrar una salida razonable y rápida a la renegociación del acuerdo de paz.

Privilegiar esa dimensión ética es reconocer que la paz es un valor moral, que debe estar libre de la búsqueda de provechos individuales o grupales, y que los colombianos hemos ganado al tomar la decisión de no matarnos nunca más por conseguir el poder. Ese logro es el resultado del esfuerzo de todos y en especial de una toma de conciencia  que debemos a las víctimas, pues su dolor se nos vino encima y desató en muchos de nosotros la compasión que no podíamos evitar. Esas mismas víctimas nos mostraron el coraje para emerger de la deshumanización profunda y rescatarnos, y mostrar  que los colombianos somos también capaces de reconstruirnos de nuevo.

Pero este logro es frágil pues seguimos al borde de precipitarnos otra vez en la locura de la guerra política. Por eso el grito de los jóvenes en las calles de Colombia pidiéndonos que nos liberemos del país que quedó atrás, que demos un salto cualitativo, que más allá del NO y del SI establezcamos la Paz Ya. Esto puede hacerse con base en cuatro presupuestos básicos: i) compromiso con la dignidad humana igual de todas y de todos; ii) la necesidad de ir juntos, es decir, esta paz la consolidamos entre todos o no habrá paz para nadie en Colombia; iii) la obligación de cambiar; para poder ir juntos tenemos que cambiar;  y iv) la decisión de todos de decir la verdad y de aceptar responsabilidades.

Necesitamos entonces que este valor moral de la paz se encarne en un acuerdo mayor, que sea ampliamente aceptable para el pueblo soberano, institucionalmente legítimo y socialmente consistente con un país de diferencias culturales y regionales. Un acuerdo que sea políticamente viable, económicamente factible y jurídicamente sólido y eficaz.

Ese acuerdo es posible si se hace del resultado del plebiscito una oportunidad para superar nuestra polarización.

El acuerdo de la Habana requiere modificaciones sustanciales que sean capaces de enfrentar las principales objeciones y preocupaciones de quienes votaron NO, pero debe ser preservada la esencia y estructura del acuerdo ya firmado, que fue logrado después de largos años de difíciles conversaciones y recibió el apoyo de casi la mitad de los votantes.

Estos consensos se alcanzarán si las partes en la renegociación (el gobierno, las FARC-EP y los voceros del SI y del NO) tienen presente que, a pesar de sus discrepancias, pueden compartir las finalidades morales perseguidas por los puntos del acuerdo que suscitaron mayor polémica.

La Paz Querida destaca entonces en su comunicado los posibles consensos en los diez puntos más controvertidos de esta renegociación:

  1. garantizar el cumplimiento del acuerdo sin necesidad de llevarlo a la constitución;
  2. precisar las condiciones de participación política de los exguerrilleros;
  3. asegurar que las circunscripciones territoriales especiales transitorias no otorguen ventajas al movimiento o partido político que surja de las FARC-EP;
  4. garantizar la autonomía e imparcialidad de la jurisdicción especial de paz sin que eso impida que se introduzcan precisiones sobre su funcionamiento y temporalidad;
  5. precisar las condiciones como se desarrollarán las sanciones alternativas a fin de que haya garantía de que se trate de una sanción seria y significativa;
  6. aclarar que la reforma rural busca proteger al campesinado de manera integral pero no se opone a la economía de mercado ni a las diversas formas de inversión en el campo;
  7. asegurar el control de las economías ilícitas;
  8. precisar que las FARC-EP deben contribuir al desmantelamiento del narcotráfico y poner a disposición de la sociedad colombiana todos los bienes derivados de la denominada “economía de guerra”, pero sin desconocer el carácter político de las guerrillas;
  9. asegurar que la participación plural de las autoridades y comunidades en las instancias de seguimiento e implementación de los Acuerdos no limite las competencias de las autoridades locales ni permita el monopolio de ex guerrilleros de las FARC-EP en las mismas; y
  10. precisar que el enfoque de género busca proteger a las mujeres y a la población LGBT, cuyos derechos fueron vulnerados por la guerra, pero no pretende afectar la libertad religiosa, ni ignorar como el conflicto armado afectó a las familias y a otras poblaciones victimizadas, como los grupos étnicos o los integrantes de distintas iglesias.

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sociales @PazQuerida.

COMUNICADO DE LA PAZ QUERIDA UN MES DESPUÉS DEL PLEBISCITO “Consensos son posibles con compromiso ético por la paz”

“Consensos son posibles con compromiso ético por la paz”

 

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A un mes del triunfo del NO en el plebiscito, los integrantes de la Paz Querida consideramos que es necesario poner en primer plano la dimensión moral de la paz, a fin de superar la polarización que persiste y encontrar una salida razonable y rápida a la renegociación del acuerdo de paz.

La paz como valor moral

Se ha conseguido la paz como valor moral. Y todo valor moral  es siempre incondicional, libre de todo interés de sacar provechos individuales y colectivos, no negociable, porque vale completamente por sí mismo y nada hay por lo que justifique ser cambiado.

Es un logro ético de respeto a nosotros mismos, y de nosotros al ser humano, no solo en Colombia sino en todo el mundo. Por este valor que hemos ganado, los colombianos ponemos nuestro honor en la decisión de no matarnos nunca más por conseguir el poder. Y esto no de palabra, porque hasta hoy  no éramos creíbles por nuestros crímenes, sino con un pacto ético real que asume todos los costos y las responsabilidades de este compromiso moral.

Un logro de todos

Esto que se ha conseguido es el resultado del esfuerzo de todos. No hubiera sido posible sin los esfuerzos de los gobiernos precedentes y sin el inmenso movimiento de paz de Colombia llevado por organizaciones de mujeres, ONG, sindicatos, indígenas, afros, jóvenes, universidades, artistas. Sin el precio inmedible de miles de líderes populares, cívicos, políticos, que no estaban de acuerdo con la lucha armada y que fueron asesinados de todos los lados cuando trabajaban por la paz. Y por supuesto sin los cuatro años de complejas y difíciles conversaciones en La Habana, que recogieron todos los aportes precedentes.

Una toma de conciencia  que debemos a las víctimas 

Por muchos años nos resistimos a mirar de cerca a  las víctimas de dos mil masacres, treinta mil secuestros, las más de treinta mil desapariciones forzadas y los miles de falsos positivos, doce mil despedazados por minas antipersonas, doscientos ochenta mil civiles asesinados por los actores en guerra, más de ocho millones de familiares de los destrozados, que en su mayoría huyeron abandonando el campo y hoy están en las listas formales de víctimas. Este dolor finalmente se nos vino encima. No fue posible que  siguiéramos escapando de su presencia dramática; y al llegar desató en muchos de nosotros la compasión que no podíamos evitar. Y hemos llorado con ellos y ellas y por nosotros mismos.  Y con la compasión ha surgido en nosotros la urgencia de la responsabilidad. La obligación de parar esta locura.  Mientras las víctimas con sus testimonios nos mostraron en La Habana nuestra capacidad de destruirnos y odiarnos y someternos, unos a otras,  a la humillación y el terror. Para luego hacernos ver que en esas mismas víctimas estaba el coraje para emerger de la deshumanización profunda y rescatarnos, y mostrar  que los colombianos somos también capaces de reconstruirnos de nuevo, de volver a creer los unos en los otros, de reconciliarnos, incluso de perdonarnos.

Un logro frágil

Este logro moral, y por tanto generoso, es sin embargo frágil porque nosotros apenas estamos despertando como pueblo de una larga noche del alma, de una profundísima crisis espiritual, y los rezagos de esa crisis viven todavía en nuestro interior: miedo de los demás, desconfianza, reclamos, venganzas, sospechas, inseguridades, y por siempre las grandes pasiones humanas del poder, de la riqueza, del prestigio, del reconocimiento. Todo esto nos pone al borde de precipitarnos otra vez en la locura de la guerra política.

Por eso el grito de los jóvenes en las calles de Colombia pidiéndonos que nos liberemos del país que quedó atrás, que demos un salto cualitativo, que más allá del NO y del SI establezcamos la Paz Ya. Esto puede hacerse con base en cuatro presupuestos básicos:

  1. Lo importante es el ser humano. 8 millones de víctimas. Comprometernos con esta opción por la dignidad humana igual de todas y de todos es necesario si queremos ser parte de la comunidad internacional perpleja ante nuestra destrucción interminable.
  2. La necesidad de ir juntos. Esta paz la consolidamos entre todos o no habrá paz para nadie en Colombia.
  3. La obligación de cambiar. Para poder ir juntos todas y todos tenemos que cambiar.
  4. La decisión por parte de todos de decir la verdad y de aceptar responsabilidades.

El horizonte mayor

Hay que asegurar, más allá del SI y del NO,  que este valor moral de la paz se encarne en un acuerdo mayor, que sea ampliamente aceptable para el pueblo soberano, institucionalmente legítimo y socialmente consistente con un país de diferencias culturales y regionales. Un acuerdo que sea políticamente viable, económicamente factible y jurídicamente sólido  y eficaz.

Ese acuerdo es posible si se hace del resultado del plebiscito una oportunidad para superar nuestra polarización. El acuerdo de la Habana requiere modificaciones sustanciales que sean capaces de enfrentar las principales objeciones y preocupaciones de quienes votaron NO pero debe ser preservada la esencia y estructura del acuerdo ya firmado, que fue logrado después de largos años de difíciles conversaciones y recibió el apoyo de casi la mitad de los votantes.

Los consensos posibles

Los consensos son posibles si las partes en la renegociación (el gobierno, las FARC-EP y los voceros del SI y del NO) tienen siempre presente que, a pesar de sus discrepancias, pueden compartir las finalidades morales perseguidas por los puntos del acuerdo que suscitaron mayor polémica. Los siguientes diez puntos así lo muestran:

  1. La intención de incluir el texto del acuerdo en la Constitución y radicarlo en Suiza es garantizar su cumplimiento y protegerlo de los cambios políticos en el mediano y largo plazo. Lo importante es asegurar esta protección, sin que sea necesario llevar a la Constitución en forma indefinida la totalidad de los Acuerdos de la Habana.
  1. La intención de lograr la participación política de los exguerrilleros es el reconocimiento de que han luchado por el interés público negando la legitimidad del Estado, y ahora, gracias al acuerdo, reconocen la legitimidad de ese Estado y aceptan actuar políticamente desde dentro de este Estado que ahora respetan. Lo importante es establecer las condiciones de esa participación.
  1. La intención de crear 16 circunscripciones territoriales especiales transitorias es garantizar la inclusión y representación de zonas afectadas por el conflicto y el abandono estatal. Lo importante es garantizar ese propósito sin otorgar en ellas ninguna ventaja al movimiento o partido político que surja de las FARC-EP.
  1. La intención de establecer una jurisdicción especial de paz es asegurar el cierre jurídico del conflicto armado, satisfacer los derechos de las víctimas y la rendición de cuentas de los responsables de crímenes internacionales ante un tribunal imparcial y especializado. Lo importante es garantizar la autonomía e imparcialidad de esa jurisdicción especial sin que eso impida que se introduzcan precisiones sobre su funcionamiento y temporalidad.
  1. La intención de establecer sanciones alternativas para los responsables de crímenes internacionales, en vez de las penas ordinarias, es permitir que haya paz pero sin que exista impunidad por esos crímenes. Lo importante no es tanto que obligatoriamente sean penas de cárcel sino precisar las condiciones como se desarrollarán esas sanciones alternativas a fin de que haya garantía de que se trate de una sanción seria y significativa.
  1. La intención de dar prioridad a la reforma rural integral es proteger al campesinado de manera integral por estar allí el ojo del huracán de nuestra destrucción como seres humanos. Lo importante es asegurar esa protección al campesinado, sin que la reforma rural integral deba oponerse a la economía de mercado ni a las diversas formas de inversión de capital en el campo.
  1. La intención del acuerdo sobre la coca es acabar con todas las fuentes de financiación de la guerra insurgente – que son siempre financiaciones ilegales y perversas – porque ya no habrá más guerra interna; y por eso hay que ir hasta la erradicación total de las formas de acumulación criminal que incluyen los narcóticos, la minería criminal, el gota-gota, la extorsión en los barrios populares, Porque de lo contrario, de estas formas perversas, vuelven a aparecer las armas que sustituyen las leyes por la guerra. Lo importante es asegurar el control de esas economías ilícitas.
  2. La intención de que las FARC-EP acepten su participación en el narcotráfico es para que contribuyan a su desmantelamiento y pongan a disposición de la sociedad colombiana todos los bienes derivados de la denominada “economía de guerra”, en especial para que éstos contribuyan a  la reparación de las víctimas. Lo importante es lograr esos propósitos sin que eso implique desconocer el carácter político de las guerrillas, para lo cual son posibles diversas fórmulas jurídicas.
  3. La intención de asegurar la participación plural de las autoridades y comunidades en las instancias de seguimiento e implementación de los Acuerdos es fortalecer la democracia participativa. Lo importante es lograr ese propósito pero sin limitar las competencias de las autoridades locales ni permitir el monopolio de ex guerrilleros de las FARC-EP en las mismas.
  1. La intención de incorporar un enfoque de género en el texto es proteger a las mujeres y a la población LGBT cuyos derechos fueron vulnerados por la guerra, y hacer valer la dignidad de todos los seres humanos. En manera alguna se pretendía incorporar una ideología de género que pusiera en riesgo la libertad religiosa, ni ignorar como el conflicto armado afectó a las familias y a otras poblaciones victimizadas, como los grupos étnicos o los integrantes de distintas iglesias. Lo importante es entonces reconocer las violencias contra estas distintas poblaciones y contra las familias, y asegurar que todas sean reparadas y que esos crímenes no se repitan.

Los integrantes de la Paz Querida y los demás firmantes de este comunicado tenemos otras posiciones y propuestas específicas, pero consideramos que estos puntos muestran que, privilegiando la dimensión moral de la paz, es posible un nuevo acuerdo que logrará, estamos convencidos, un robusto apoyo político y social para concretar la desmovilización y desarme de las FARC-EP y construir una paz estable y duradera.

“Consensos son posibles con compromiso ético por la paz”

El papa, la ecología integral y el nuevo acuerdo

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Por: Julio Carrizosa Umaña

Periódico El Espectador, noviembre 1 de 2016

La encíclica Laudato Si puede ayudar a construir el nuevo acuerdo de pa

Basta leer lo que dice el papa acerca de la política, la economía, lo social y lo ecológico; para Francisco todo esto se debe reunir en el concepto de ecología integral, que está “hecha de simples gestos cotidianos donde rompemos la lógica de la violencia, del aprovechamiento, del egoísmo”. Dentro de este concepto, el “amor a la sociedad” es la clave de un “auténtico desarrollo” que aliente una “cultura del cuidado” avanzando hacia la “civilización del amor” propuesta por Pablo VI.

Si se conoce la situación actual de Colombia, la recomendación del papa puede parecer ingenua; las palabras que hoy se leen y escuchan en los medios están fundamentadas más en el odio que en ese amor que Francisco promueve en el planeta, pero esa misma ingenuidad, ese alejarse de las tendencias actuales, puede ser una de las pocas oportunidades que tenemos hoy los colombianos.

La semana pasada oímos en la Universidad Javeriana al rector de la Universidad Pontificia Comillas de Madrid explicar cómo Laudato Siconduce a construir una “cultura del encuentro que llame perentoriamente a dialogar, discernir, construir juntos puentes y no muros”. Eso es lo que se espera oír de la iglesia que considera la confesión y la absolución como un sacramento. Es en esos procesos en donde la penitencia puede ser la reparación de la ecología integral rota por la guerra, el narcotráfico, la corrupción y la pobreza.

Ser ingenuo en medio del escepticismo y el cinismo reinante abre senderos insospechados que pueden conducir, según el santo padre, a lo que él llama la “conversión ecológica”. Son senderos orientados por palabras que hoy oímos poco y que hacen sonreír a los más curtidos por las desgracias que hemos presenciado. Palabras como “sobriedad” , “cuidado”, “convivencia”, “bondad” y “humildad” para “redefinir el progreso” pueden generar rechazos automáticos en ámbitos políticos dogmatizados por los modelos de la extrema izquierda y la extrema derecha, pero también pueden reunir a las personas que se han alejado escandalizadas por las tragedias de estos años.

Es en esas personas en donde la apuesta por “otro estilo de vida” podría conducir a que sea una realidad el nuevo acuerdo, el texto de Laudato no solo puede ayudar “construir puentes” entre quienes negocian, sino también a generar una nueva ilusión de nación entre todos los colombianos

*Miembro de La Paz Querida

http://www.elespectador.com/opinion/el-papa-ecologia-integral-y-el-nuevo-acuerdo

El papa, la ecología integral y el nuevo acuerdo

Confianza por la paz

Rodrigo U 2

Por. Rodrigo Uprimny

El Espectador, octubre 29 de 2016

Un acuerdo de paz que no cuentecon un amplio respaldo social y político será muy difícil de implementar en la práctica, incluso si se encuentran vías jurídicas apropiadas.

Es entonces importante seguir buscando un pacto por la paz muy amplio, que permita superar, o al menos reducir, la polarización que existe sobre el acuerdo de La Habana y que el plebiscito puso en evidencia.

Este pacto por la paz no es fácil pues las modificaciones al acuerdo deben ser sustanciales, para ser capaces de enfrentar las principales objeciones y preocupaciones de quienes votaron No. Pero igualmente deben ser específicas para preservar la estructura y la esencia del acuerdo de La Habana, que fue logrado después de largos años de difíciles conversaciones y recibió el apoyo de casi la mitad de los votantes.

No será fácil lograr un ajuste al acuerdo que reúna ese doble carácter, pero no es imposible. Un examen reposado de las propuestas de los principales voceros del No muestra que muchas de ellas (no todas) son aceptables para la mesa de La Habana. Es posible entonces que no sean primariamente las diferencias sustantivas las que estén haciendo tan difícil lograr un nuevo acuerdo, que cuente con el máximo respaldo político y social, incluido ojalá el del Centro Democrático. Existen otras razones. Y entre ellas una esencial es la desconfianza.

Los tres principales actores en estas complejas negociaciones a tres bandas (las Farc, el gobierno y los promotores del No) parecen estar atrapados, por sus desconfianzas, en una dinámica negativa. Cada uno parece pensar que los otros dos van a hacer trampa y que no será posible lograr un acuerdo satisfactorio para todos.

Esas desconfianzas no son gratuitas y muchas pueden tener sustento pero están minando la búsqueda de los consensos necesarios en esta coyuntura crítica. Es más, es incluso probable que, como en el mecanismo de la profecía que se autocumple descrito por el sociólogo Merton, la creencia de los tres actores en que ese pacto amplio por la paz es imposible, porque los otros van a trampear, es precisamente lo que está obstaculizando lograr ese pacto, por cuanto esa creencia los lleva a asumir actitudes que incrementan aún más las desconfianzas.

Por ello comparto la tesis del colega César Rodríguez en su última columna sobre la urgencia de encontrar fórmulas que mitiguen esa desconfianza. Y comparto sus sugerencias de i) buscar una institución mediadora que dé confianza a todos, ii) comprometerse públicamente con una metodología trasparente y ágil de discusión, y iii) recoger fórmulas intermedias de organizaciones o universidades que tuvieron posiciones diversas en el plebiscito.

Es claro que ningún vocero del No tiene un derecho de veto sobre el posible acuerdo ajustado y que el presidente Santos lidera el proceso y conserva todas sus facultades para lograr ese nuevo acuerdo. Pero todos deberían esforzarse genuinamente en superar las desconfianzas, para concretar un pacto amplio por la paz que permita una paz estable y duradera. Y la presión de la movilización social es fundamental para que eso ocurra.

http://www.elespectador.com/opinion/confianza-paz

Confianza por la paz