Un paréntesis

juan-camilo-restrepo

Por: Juan Camilo Restrepo

Periódico El Colombiano, octubre 26 de 2016

El presidente Santos ha tenido la confianza de encomendarme la dirección del grupo negociador del Gobierno con el ELN, cuya fase de diálogos públicos se inician mañana en Quito, luego de casi dos años de contactos confidenciales.

He aceptado este difícil desafío con entusiasmo, con la mejor buena voluntad, y con la esperanza de poder prestar un concurso a ese gran propósito nacional que es la búsqueda negociada de la paz, de la que tanto depende el futuro de Colombia.

El inicio de los diálogos públicos que se comienzan con el ELN, aunque difíciles y complejísimos –a mil títulos, como a nadie escapa–, está encaminado a redondear el proceso de reconciliación nacional en lo que se ha denominado la “paz completa”.

Como es entendible, una columna de opinión como la que generosamente se me ha brindado en este medio de comunicación, resulta a la postre incompatible con las responsabilidades que asumo a partir de esta semana.

Una columna de opinión respetuosa con la verdad y con los lectores, como la que he procurado mantener en los últimos tiempos, requiere la capacidad para estar comentando semanalmente –con plena independencia– los más variados aconteceres de la vida nacional.

Esa tarea de opinar entra o puede entrar eventualmente en conflicto con las exigentes responsabilidades y con la discreción que corresponde mantener en todo momento al jefe de un equipo negociador con la subversión. Sus comentarios desde una tribuna de opinión podrían ser mal interpretadas o afectar negativamente el delicado proceso que se inicia esta semana con el ELN.

Por tal razón debo declararme en receso. No sin agradecer a los directores de este medio, y por supuesto, a ustedes amables lectores –estuvieran o no de acuerdo con lo que desde esta columna se ha venido escribiendo– por su paciencia y benevolencia.

Estamos viviendo en Colombia momentos cruciales y difíciles que, si los manejamos bien y con grandeza, deben abrirnos caminos para encontrar un horizonte de tranquilidad y de concordia nacional. Y alejar así definitivamente el espectro de la guerra interminable en nuestro país.

De una parte, a partir de los resultados del plebiscito del pasado 2 de octubre estamos ante la imperiosa responsabilidad de encontrar fórmulas que, respetando los resultados del plebiscito y al mismo tiempo las estructuras jurídicas y constitucionales del país, nos permitan arribar ojalá con prontitud a un acuerdo revisado de paz con las Farc.

Pero de otro lado, la paz quedaría incompleta si no se encuentran también fórmulas y acuerdos que permitan incorporar a ese gigantesco propósito de paz al ELN, segunda fuerza subversiva en importancia del país.

A este propósito debo vincularme con todo empeño y dedicación a partir de esta semana.

Muchas gracias a todos ustedes.

http://www.elcolombiano.com/opinion/columnistas/un-parentesis-EF5241152

Anuncios
Un paréntesis

¡Qué partidos políticos!

cecilia-lopez-2

Por: Cecilia López Montaño

Periódico El Heraldo, octubre 25 de 2016

Que el público reaccione negativamente ante una reforma tributaria es entendible por muchas razones. Primero, por el desconocimiento que tienen muchos sobre la realidad de que son los impuestos de los colombianos los que financian el Estado para cumplir con sus inmensas responsabilidades. Segundo, porque en general no se es consciente de que el nivel de impuestos de Colombia sobre el PIB, 14%, es muy inferior al del promedio de la OCDE, 34%, club al cual queremos entrar, y que otros países similares al muestro llegan al 25%. Colombia tiene un Estado pobre cuando hay personas muy ricas en este país que no pagan impuestos.

Tercero, claro que el sistema impositivo en Colombia es injusto: a diferencia de lo que sucede en los países desarrollados, donde son las personas, especialmente las ricas, y no las empresas, las que llevan la mayor carga de impuestos; en Colombia, ese sector de privilegiados no contribuye como personas al fisco, mientras los asalariados tienen impuestos iguales o mayores que aquellos que reciben ingresos de capital. Cuarto, también es un desestímulo ver los niveles de corrupción e ineficiencia del Estado con los recursos de los impuestos que pagamos los colombianos.

Todo eso es cierto, pero es increíble que los partidos políticos, para quedar bien con sus votantes, sin suficiente ilustración, sobre todo sin estudiar seriamente la reforma propuesta, simplemente buscando votos, no reflexionen sobre las verdaderas necesidades del país. Claro que el IVA es regresivo, eso lo sabemos de entrada porque todos, ricos y pobres, lo tienen que pagar. Y no es suficiente decir que los ricos consumen más que los pobres; porque lo importante es el peso en los gastos que significa a cada grupo de población de este mayor impuesto indirecto; es necesario estudiar, óigase bien, estudiar, señores de todos los partidos, y leerse no solo la exposición de motivos de más de 300 páginas y el articulado, más de 200 páginas. No sean irresponsables.

Sin duda habrá cosas que corregir y eso está en manos de los parlamentarios que ya salieron a descalificar la propuesta de reforma tributaria. Y lo más grave es que solo sacan lo negativo y se olvidan de algunos aspectos positivos. Lo más importante es el impuesto a los dividendos que afecta a los individuos ricos, impuesto que ustedes nunca han aprobado. Eso seguramente les cuesta porque los ricos les financian sus campañas y ellos esperan apoyos como tumbar impuestos que les toquen sus empresas o fortunas personales. Tampoco mencionan que incluir personas de bajos ingresos como declarantes de renta no significa que tengan que pagar impuestos, sino que es la forma de empezar a formalizarlos, lo cual es absolutamente necesario en un país lleno de informalidad. El debate apenas empieza y ustedes, partidos políticos y sus respectivos congresistas, pónganse a estudiar y dejen de hacer populismo con una población que ha confiado en su buen juicio.

http://www.elheraldo.co/columnas-de-opinion/que-partidos-politicos-296953

¡Qué partidos políticos!

Mentiras y verdades sobre la reforma tributaria

cecilia-lopez

Por: Cecilia López Montaño

Las2Orillas.com, octubre 25 de 2016

Lo justo debería ser que cada colombiano aporte al Fisco, según sus verdaderas capacidades económicas.

El oportunismo de los políticos colombianos no tiene nombre. El 18 de octubre presentó el Gobierno la Reforma Tributaria al Congreso y con absoluta seguridad muy pocos parlamentarios —probablemente ninguno— habían leído las 182 páginas del articulado y menos la extensa exposición de motivo. Sin embargo, ni cortos ni perezosos salieron de inmediato a atacarla. Obviamente nada más popular que hablar mal de los impuestos y con eso hacen felices a sus votantes. Pero es una irresponsabilidad por parte de quienes deben debatir y aprobar esta reforma, precipitarse a dar declaraciones sin suficiente ilustración.

Si se sobreponen los intereses politiqueros y de los individuos ricos, esta reforma será un primer paso, tímido aún, para empezar a darle un contenido de equidad a un sistema impositivo muy regresivo. Lo justo debería ser que cada colombiano aporte al Fisco, según sus verdaderas capacidades económicas. Sin duda, el IVA sigue siendo en Colombia el único camino expedito para financiar al Estado. Pero como este es un impuesto regresivo—quiérase o no— lo ideal es que esa carga también recaiga sobre otros sectores específicos como impuesto progresivo a las pensiones, freno verdadero a la elusión y a la evasión.

 Mentiras.
  1. La Reforma Tributaria es para financiar el Acuerdo de La Habana. La verdad es que, por errores del pasado, por las nuevas realidades de la economía mundial, Colombia necesita aumentar el peso de impuestos sobre PIB, uno de los más bajos de la Región. Con Acuerdo o sin Acuerdo, sin recursos adicionales, el Estado no podrá enfrentar las inmensas demandas sociales y de otros bienes públicos que enfrenta actualmente.
  2. Se arruinarán las peluquerías y los pequeños negocios. Ese tributo único es voluntario y sustituiría el impuesto a la renta, y además quienes lo acepten obtendrán beneficios como seguro de accidentes y recursos para la vejez.
  3. Es una reforma que recae solo en los pobres y asalariados. Sí, el aumento del IVA es regresivo y la ampliación de la base impositiva le exige retención en la fuente a niveles de ingreso que antes no pagaban impuesto de renta. Sin embargo, lo más importante es que habrá impuesto a los dividendos que tocan directamente las rentas de capital de los ricos que antes no pagaban impuestos; posiblemente la tasa sea baja pero es un comienzo.
  4. No hay nada nuevo fuera de elevar el IVA. Es cierto que se eleva este impuesto en las categorías anteriores más unas nuevas, al 19 %. Pero, hay cárcel para los evasores, generalmente los más ricos, y se le dan algunas herramientas a la Dian para reducir evasión y elusión.

Verdades

  1. Se trata de generarle más recursos al Estado. Cierto, porque Colombia con un 14 % de impuestos sobre PIB no tiene fondos suficientes para cumplir con su deber de garantizarles derechos a todos los colombianos.
  2. Se busca mayor equidad en el sistema tributario. Con varias medidas pero sobre todo, con el impuesto a los dividendos se empieza a introducir equidad en el sistema impositivo colombiano que ha descansado en restas de trabajo y no de capital.
  3. Se formalizan sectores que antes no lo estaban. Al reducir el nivel de ingresos de las personas que deban hacer declaración de renta, se permite la entrada de sectores de actividades informales a la economía formal. Este resultado se ampliará en la medida en que más pequeñas actividades aceptan el
  4. Se reducen excesivos beneficios para empresas y particulares. La confianza inversionista del expresidente Uribe, le entregó amplísimos beneficios a las empresas con los contratos de estabilidad jurídica que les congelan los impuestos por 20 años y a las llamadas zonas francas a domicilio que terminaba pagando mínimos impuestos. Hoy a las zonas francas se les aumentan los impuestos y así se le quitan privilegios a unas cuantas empresas. Sin embargo, persisten excesivos beneficios y exenciones.
  5. Se le rebajan los impuestos de renta a las empresas. Esto es cierto pero se hace lentamente desde el 2017, hasta el 2019 cuando llegarían a 32 %, cuando ahora alcanzan niveles hasta de un 42 %, los que pagan.

http://www.las2orillas.co/mentiras-y-verdades-sobre-la-reforma-tributaria/

Mentiras y verdades sobre la reforma tributaria

Fobia a los impuestos

cecelia-lopez-montano

Por: Cecilia López Montaño

Portafolio.com, octubre 24 de 2016

¿Cuál es el meollo del problema? Que los individuos ricos No Pagan Impuestos. La carga recae sobre los ingresos de trabajo es decir, asalariados.

da vez que se plantea el tema tributario en Colombia, se manifiesta la fobia que todos los ciudadanos de este país le tienen a los impuestos: los pobres porque son pobres, y los ricos porque son ricos. Cómo se le van a quitar recursos a personas que viven en los límites de la subsistencia, es el argumento de quienes tienen ingresos bajos, y cómo nos van a quitar el estímulo de no pagar impuestos a nosotros que somos los que impulsamos el desarrollo de este país, es el argumento de los ricos. Total, nadie quiere pagar tributos en Colombia. Por ello, resulta conveniente volver a lo básico, con el fin de que se entienda por qué y para qué existen esas contribuciones de los ciudadanos de un país al Estado.

El Estado como tal, el cual incluye a los ciudadanos, está lleno de responsabilidades, especialmente en países como el nuestro, en donde unos pocos son cada vez más ricos, y muchos siguen llenos de necesidades y reciben unos cuantos subsidios, pero no oportunidades reales de progresar. Hoy, cómo se financian los Estados: ya vendieron todas las empresas públicas que se suponían les daban ingresos, y a algunos, como el colombiano, solo le quedan unas pocas, que no siempre dan utilidades, y aquellas del Banco de la República, bastante disminuidas. Tampoco puede poner a funcionar la máquina de producir billetes, por las inmensas consecuencias que generaba esta alternativa, y porque ahora es un deber guardar los equilibrios macroeconómicos.

Como decía una propaganda del gobierno español, la verdad es que ‘Hacienda somos todos’, recordaba José Antonio Ocampo hablando de este tema. Y eso es lo cierto. El Estado se financia con los impuestos que pagan sus ciudadanos, y, por ello, tanto la muerte como los impuestos son las dos cosas ciertas en la vida de todos, frase sabia de Benjamín Franklin. Así de simple. Actualmente si no se pagan impuestos, el Estado en todas sus ramas no tiene forma de cumplir con su obligación principal de hacer realidad los derechos económicos, sociales, culturales y ambientales, para todos –óigase bien para todos– los ciudadanos del país.

Ahora bien, Colombia es un país rico, de ingreso medio alto, según la clasificación internacional. Pero resulta que tiene un estado pobre, por no llamarlo miserable. Mientras en los países de la Ocde, club al cual queremos entrar, en promedio el peso de los impuestos sobre su PIB es de 34 por ciento, en Colombia si mucho llega a 14 por ciento, y hemos tenido periodos en los cuales esto solo alcanzó el 11 por ciento.
No se necesita ser adivino para saber bajo cuál administración reciente sucedió esto. Más aún, en América Latina, que no es ningún modelo de equidad en el mundo, en algunos países esa relación es del 25 por ciento. ¿Cómo ha hecho el gobierno? Fácil, endeudarse, y no atender a millones de colombianos. De manera que tenemos amplios sectores sin las condiciones adecuadas para una vida digna. Zonas del país sin la necesaria e ineludible presencia estatal.

Cuál es el meollo del problema, llevado a su mayor síntesis. Que los individuos ricos de este país No Pagan Impuestos. La carga recae sobre los ingresos de trabajo –es decir asalariados–, todos los que pagan IVA, mientras los dueños del capital siguen con una capacidad de lobbying infinita para que los impuestos no los toquen. Como afirmó recientemente en su columna, Horacio Ayala, los ricos prefieren dar limosnas que pagar impuestos. No solo se las arreglan para pasar agachados cuando de reforma tributaria se trata, sino que se llevan sus dineros a los paraísos fiscales.

En síntesis, no hay justificación alguna para que los individuos ricos sigan evadiendo su responsabilidad de contribuir a financiar una Estado que tantos favores les hace. Ese es el meollo de la reforma tributaria, lo demás son ajustes y arandelas. Vamos a ver si esta vez logran sacarle el quite al impuesto a los dividendos como lo han hecho siempre. Mientras estos sectores llenos de dinero no cumplan con su obligación de contribuir, de acuerdo a sus capacidades, a financiar al Estado, la carga seguirá recayendo sobre los trabajadores y mucha gente seguirá viviendo en el siglo XVIII. No se trata de limosnas, que nada resuelven. Cumplan con su deber de pagar los impuestos que les toca para que el Estado atienda realmente a quienes ustedes les dan limosnas.

Una pregunta suelta y poco inocente: ¿por qué nuestros ricos estuvieron dispuestos a financiar la guerra, y les produce escozor la posibilidad de tener que financiar la paz?

Fobia a los impuestos

Proceso con Eln no puede ser exprés: Alejo Vargas- Entrevista a Alejo Vargas por Periódico El Nuevo Siglo

alejo-vargas-2

Foto El Nuevo Siglo – Juan Sebastián Cuéllar

Entrevista a Alejo Vargas por El Periódico El Nuevo Siglo, octubre 23 de 2016

Una participación activa de la sociedad civil tendrá el proceso de paz con el Eln, dijo el analista Alejo Vargas, quien expresó que no se puede descartar un cese el fuego multilateral. Manifestó también que en el proceso con el Ejército de Liberación Nacional se tienen que manejar hechos humanitarios y no unilaterales.

EL NUEVO SIGLO: ¿Cómo ve el inicio de las negociaciones con el Eln?
ALEJO VARGAS: Creo que es una buena noticia, porque el que estén formalmente sentados, de por sí es una muy buena noticia, pero el desarrollo de esa buena noticia va a depender mucho de la capacidad que tengan las dos delegaciones, que entre otras hasta el momento no sabemos quiénes la van a conformar. Pero esperemos que los conozcamos en los próximos días, cómo manejen, especialmente para mí el primer punto de la agenda y la subcomisión paralela.

ENS: Ese es uno de los temas importantes, hablar de medidas de desescalamiento de entrada, es algo que no pasó con el proceso con las Farc, ¿cómo se puede desarrollar este tema?
AV: Incluso yo no hablaría de las medidas de desescalamiento. Yo preferiría llamarlo, porque creo que en el lenguaje de los elenos les gusta más es avanzar para construir acuerdos humanitarios que pueden tomar el tema de secuestro, el tema de desaparecidos, el tema de desminado, el tema de niños, muchos temas de orden humanitario, sobre los cuales se pueden ir construyendo acuerdos. A diferencia de las Farc, el Eln es más propenso a ese método de acuerdos parciales de vigencia inmediata, y no tanto el modelo que se trabajó con las Farc, que nada está acordado hasta que todo esté acordado. Aquí creo que sería posible eso, y por eso trabajar esa subcomisión paralela en términos de acuerdos humanitarios, me parece que sería pertinente. Pero al mismo tiempo la mesa principal tiene que abocar el tema de la participación, y en ese sentido creo que es muy importante que logren avanzar o a empezar a discutir de manera muy sistemática, y ojala el Gobierno lleve alguna propuesta sobre lo que yo he llamado un sistema de participación, o una metodología de participación, porque si se logra un acuerdo sobre ese tema, así se demore uno o dos meses, eso puede viabilizar mucho el desarrollo posterior. Evidentemente el Eln debería hacer una serie de eventos en los territorios y eso sería lo de menos, siempre y cuando esté claro cuál es el sentido de esos eventos, cómo se canalizan las conclusiones y que todo eso vaya ir concluyendo hacia la mesa de conversaciones, pero eso es lo que define ese sistema de negociación.

Impactos

ENS: ¿Qué impacto, qué condicionamiento debe tener la coyuntura del proceso con las Farc frente al arranque con el Eln?
AV: Impacto va a tener, de eso no hay duda, pero yo diría que temas de un impacto negativo, en caso de lo de las Farc se llegará a empantanar, eso sería un impacto muy negativo para esta otra mesa. Lo otro que se avance como queremos que se avance en La Habana en hacer todas las precisiones, adendas y demás al acuerdo, eso creo que ayuda y envía un mensaje importante porque muestra la decisión política tanto del Gobierno como Farc de sacar adelante ese acuerdo final. Ahora es interesante porque también en el fondo están planteando el fin del conflicto a los negociadores del Eln, de cómo no se puede desconocer una opinión que es bastante reacia a este tipo de acuerdos, y que eso habrá que tenerlo en consideración.

ENS: Fue capturado el segundo del frente Domingo Laín, el segundo de ‘Pablito’, en una operación colombo-venezolana, ¿cómo leer esta operación a la luz que Venezuela también está colaborando y es país garante con el Eln?
AV: Sobre eso todos los que seguimos el tema tenemos muchos interrogantes, porque la primera lectura es que demostraría que no es tan real, eso de que hay una complicidad del gobierno venezolano con el Eln, porque lo que demostró esta operación es un trabajo conjunto de las dos fuerzas de seguridad para capturar a un importante líder. De hecho lo que decían los medios era que en teoría iban tras del jefe del bloque del frente oriental, ese es un primer elemento. También puede ser como una interpretación interesante un mensaje para el Eln, en el sentido de que ni siquiera estando allá tienen seguridad, lo cual puede ser si se quiere un estímulo por la vía negativa  en términos de la negociación, es decir la negociación aparece como una muy buena opción porque tampoco reguardar allá es una garantía de que no va a pasar nada, y puede ser una manera del gobierno venezolano de decir ayudamos a las conversaciones pero no quiere decir que vayamos a tolerar la presencia de los grupos irregulares en el territorio.

Los riesgos

ENS: Se comenta que el mayor riesgo que se podía correr con el proceso es que la gente pensara que es un proceso secundario, que es algo residual, porque el Eln va a plantear una negociación bastante fuerte, ¿cómo evitar que esto pase?
AV: Ese es un tema importante, si hay algo que puede explicar lo que pasó por ejemplo en el gobierno del expresidente Andrés Pastrana fue eso, que hubo en el Eln esa percepción, de que la prioridad era el proceso de paz de las Farc en el Caguán y lo del Eln era una cosa secundaria, cuando había tiempo, o cuando había un problema en el otro proceso se le ponía atención. Yo creo que si eso no se logra deslindar el mensaje para el Eln es muy negativo, creo que en eso hay que entender que ellos aspiran a que su proceso tenga el protagonismo adecuado. Por eso es muy importante que la negociación se centre  en todo un sistema de participación social, que esa es la principal diferencia entre el proceso de La Habana y el proceso con el Eln.

ENS: ¿Cómo evitar que este proceso de participación civil desde el principio, no termine convertido como en una especie de circo y de paseo para muchos voceros?
AV: La única garantía es que se acuerde un sistema de participación, donde quede muy claro cuál es el papel por ejemplo de los eventos a nivel local, a nivel municipal, eso que se concluye allí, la relatoría, las conclusiones, a dónde va, si es un evento regional, y luego si eso llega a la mesa, que ese sistema esté claro, para que no sea lo que mucha gente podía pensar, una botadera de corriente, que termina desgastando el propio ejercicio, y ante la opinión, si eso está bien definido, creo que se hagan 20 o 30 eventos regionales eso es irrelevante, porque hay un encadenamiento de los mismos, si no está claro, eso sin duda es un desgaste que no tendría sentido, por eso es tan importante ese diseño inicial.

Minería

ENS: Uno de los temas más importantes será el tema  de hidrocarburos y minería, ¿cómo ve usted este aspecto?
AV: En teoría todos esperamos que aparezca, pero en realidad todavía no está planteado, uno supondría que podría aparecer en el tercer punto, en lo que tiene que ver con lo que ellos llaman ahí en ese punto transformaciones para la paz, eso suena como un tema complejo, pero es lo mismo que pasa con el tema agrario en el caso de las Farc. El problema es cómo se delimita el tema, si en el caso de La Habana se hubiera dicho reforma agraria, eso habría sido una debacle, pero lo delimitaron bastante bien y eso permitió abordarlo. Creo que aquí también, por ejemplo hay un gran consenso nacional sobre la importancia de regular los distintos tipos de minerías, que es lo que se conoce como minería artesanal, pequeña minería, la minería empresarial, que es lo que sería una minería ilegal, eso podría ser un resultado interesante y eso no necesariamente implica cosas que afecten la inversión, ni mucho menos, simplemente clarificar reglas de juego y eso se podría.

El secuestro

ENS: ¿Y el tema del secuestro dónde queda?
AV: El que se instale esa subcomisión paralela, sobre temas humanitarios, es para eso, para llegar a un acuerdo sobre el tema del secuestro, retenciones, desapariciones, el tema es difícil si solamente se maneja como secuestro, si se maneja como está planteado, que son cuestiones humanitarias, creo que eso es manejable y eso puede tener un desarrollo, pero lo que sí es importante, es que cuando se inicie evidentemente los secuestrados no deben estar en poder el Eln, me parece que eso sería muy difícil para el Gobierno y la propia mesa.

ENS: ¿Se podría declarar una tregua unilateral como la que declaró las Farc hace un año, a corto o largo plazo en este proceso?
AV: Yo no descartaría que se pudiera llegar relativamente en tiempo corto a alguna fórmula, en la medida de que eso se pueda estipular con el cese bilateral entre el Gobierno-Farc, ir hacia una especie de cese multilateral, pero eso va depender mucho de que empiecen a avanzar en estos dos temas, si  se avanza en esos dos temas creo que en ese sentido y en esos temas hay aspectos que son relativamente posibles de avanzar sin mucho problema, por ejemplo los temas de desminado, ya hay una experiencia con las Farc, aquí también se podría empezar en eso rápidamente. Eso ayuda a crear relaciones de confianza, eso podría ayudar en un cese multilateral, además ellos lo han venido diciendo, lo han venido plateando. Eso no se puede mirar de que va ser una negociación exprés, es decir que eso se le dé su tiempo, se le dé su ritmo para que las cosas fluyan, eso no necesariamente significa que se van a demorar el tiempo que se demoraron con las Farc, pero tampoco significa que se puedan tardar tres meses.

ENS: ¿Qué impacto puede tener que este proceso esté en medio de la campaña al Congreso y de la Presidencia?
AV: Pero eso no necesariamente es un elemento negativo, cuando estaba la campaña para la reelección del Presidente estábamos en las conversaciones en La Habana y eso no pasó a mayor cosa, las cosas fluyeron sin problema. Entonces no necesariamente y mucho más si se logra una situación de cese bilateral eso permite que las conversaciones avancen sin problema.

ENS: ¿Ve posible la participación del expresidente Álvaro Uribe?
AV: Él es un actor muy relevante en la política colombiana, creo que en cualquiera de los dos procesos la opinión de él es muy importante y pues ojalá pudiera participar, lógicamente no en la mesa, porque no hay sino dos, que es el Gobierno y el Eln. Pero de hecho en su gobierno mantuvo unas conversaciones durante dos años por medio de su comisionado Luis Carlos Restrepo y se llegó en lo que en su momento se llamó a un acuerdo base, que desafortunadamente llegó a crisis cuando llegó la crisis andina con la salida del presidente Hugo Chávez  de la facilitación con las Farc, y todo eso afectó, digo eso para decir que a lo mejor el expresidente Uribe podría tener algún protagonismo o su equipo.

ENS: ¿Por qué el proceso de paz con las Farc está rodeado de sectores políticos y con el Eln no?
AV: Lo que creo es que apenas está empezando, aquí por ejemplo hay más países que en el caso con las Farc, porque con las Farc eran dos garantes, y aquí aparecen cinco acompañantes. Noruega, Cuba, Chile, Brasil, Venezuela, Ecuador, eso son formalidades de cómo se inician.

El cronograma de negociación 

El Eln se comprometió a iniciar el proceso de liberación de los secuestrados con 2 casos antes del 27 de octubre. Además, cada una de las partes hará, a partir de la fecha, otras acciones y dinámicas humanitarias para crear un ambiente favorable para la paz. Se inicia el 3 de noviembre ronda de diálogos entre el Gobierno colombiano y el Eln.

Los negociadores 

En cuanto a los equipos negociadores, el del Gobierno será encabezado por el exembajador Mauricio Rodríguez, el mayor general (r) Eduardo Herrera Berbel, el exalto consejero de Paz, José Noé Ríos, y Julián Arévalo, quien hace parte del equipo de trabajo de la oficina del Alto Comisionado para la Paz. La delegación del Eln será encabezada por Pablo Beltrán, tercero al mando en esta organización; Pablo Tejada o Aureliano Carbonell, Manuel Gustavo Martínez y Bernardo Téllez, entre otros.

http://www.elnuevosiglo.com.co/articulos/10-2016-proceso-con-eln-no-puede-ser-expres-alejo-vargas

Proceso con Eln no puede ser exprés: Alejo Vargas- Entrevista a Alejo Vargas por Periódico El Nuevo Siglo

Sin astucias jurídicas

Rodrigo U 2

Por: Rodrigo Uprimny

Periódico El Espectador, octubre 22 de 2016

La democracia requiere que todos aceptemos los resultados de las urnas, incluso cuando éstos nos son desfavorables.

Apoyé con entusiasmo el Sí en el plebiscito porque creía (y sigo creyendo) que el acuerdo de La Habana nos permite salir con dignidad de la guerra con las Farc. Pero el No triunfó, por un estrecho margen, pero ganó. Y ese resultado debe ser respetado.

Es entonces riesgoso para la democracia y la paz en Colombia que algunos piensen que es posible desconocer los resultados del plebiscito.

Un ejemplo de esa situación es la información salida en algunos periódicos de que la Corte Constitucional podría acoger la tesis de una demanda de Montealegre, para decir que el acuerdo de paz es un acuerdo especial del DIH que, por el solo hecho de haber sido firmado, ya habría entrado al bloque de constitucionalidad y podría ser implementado, a pesar del resultado del plebiscito. Hace meses argumenté que esa tesis no tenía ningún sustento (“La demanda del exfiscal”, mayo 7/16) pues incluso si uno acepta que el acuerdo de paz es un acuerdo especial, que es una tesis defendible, no por ello adquiere automáticamente rango constitucional. Si hace meses esa tesis era jurídicamente débil, sostenerla hoy contra el triunfo del No en el plebiscito es antidemocrático y riesgoso.

Conozco la prudencia e independencia de la Corte Constitucional, por lo que estoy convencido de que ese rumor periodístico carece de sustento y la Corte no acogerá una tesis que es jurídicamente precaria. Pero no dejan de ser preocupantes los rumores de que algunos sectores estarían tentando a los tribunales a que tomaran decisiones que son jurídicamente inaceptables (y todo el mundo lo sabe) pero que darían una supuesta salida para implementar el acuerdo a pesar del resultado del plebiscito.

Aclaro: no estoy diciendo que no debe haber control judicial de las votaciones pues es consustancial al Estado de derecho que los jueces garanticen que las elecciones sean realizadas en debida forma. Y por ello es normal que existan pronunciamientos judiciales sobre el plebiscito, como lo prevé la Constitución. Mi objeción es frente a los esfuerzos de algunos sectores de intentar alguna astucia jurídica para desconocer los efectos jurídicos y políticos del triunfo del No en el plebiscito, que son claros: el acuerdo debe ser ajustado para que pueda adquirir la legitimidad jurídica y política necesarias para poder ser implementado.

Esos ajustes son muy difíciles de lograr pues deben tener dos características en tensión: deben ser sustanciales para responder a las objeciones y preocupaciones que tengan sustento de quienes votaron No, pero deben ser puntuales y específicos para que sean aceptables por las Farc y no afecten la esencia del acuerdo, que fue alcanzado después de largos años de duras negociaciones y recibió el apoyo de casi la mitad de los votantes. Pero debemos lograr esos ajustes razonables. Es el tiempo de la política sin mezquindades para buscar los máximos consensos por la paz; no es el tiempo de las argucias legales que incrementen la polarización.

http://www.elespectador.com/opinion/sin-astucias-juridicas

Sin astucias jurídicas

SABER PERDER, SABER GANAR: SANTOS Y SANTOS

Rafael Orduz

Por: Rafael Orduz

Las 2 Orillas, Octubre 21 de 2016

Un buen ganador, Francisco Santos, con actitud de quien quiere conciliar; un buen perdedor, el presidente Juan Manuel Santos, que aceptó la derrota y abrió la puerta a propuestas de mejora.

La noche del 2 de octubre de 2016, la del triunfo del No, tuve dos consuelos que me generaron esperanza.  El primer vocero del CD que vi en televisión, un buen ganador, Francisco Santos, que habló con la actitud de quien quiere conciliar y que la paz llegue a puerto seguro. Y, un par de horas más tarde, un buen perdedor, el presidente Juan Manuel Santos, que aceptó la derrota y abrió la puerta para que los triunfadores pudiesen expresar sus reparos al acuerdo y las correspondientes propuestas de mejora.

De entonces para acá han aparecido, también,  malos ganadores y malos perdedores.

Sus actitudes ensombrecen las posibilidades de un acuerdo con amplio respaldo. De una parte, por ejemplo, aquellos del Centro Democrático que quieren linchar a Francisco Santos porque, sencillamente, es partidario de construir sobre lo construido: “Hay unos que quieren arrancar de cero y eso sería tirar todo por la borda y no avanzar, hay otros que dicen firmemos ya…” (Semana), después de decir que en su partido había gente que no quería que el proceso de paz avanzara. Casi lo degüellan algunos de sus copartidarios en las redes sociales.

Las declaraciones del gerente de la campaña del No, Vélez Uribe, sobre la manipulación de mensajes por la vía de exacerbar furias y temores populares, así como su posterior renuncia, también dejan el mal sabor de las reacciones agresivas de algunos de los ganadores, con mala conciencia por los medios utilizados.

Si algunos líderes no saben ganar, no resulta extraño que los seguidores les imiten. Tal el tono del artículo que aparece en este medio digital en días recientes, de título directo: “Los cristianos sí estamos en guerra con la comunidad LGTB”. Dios destruyó Sodoma y Gomorra por los homosexuales, dice el autor. La intención del Sí al acuerdo aparece vinculada, pues, contra Dios y la estructura familiar. No se sabe cuántos centenares de miles, o quizás millones, siguieron el designio de sus pastores.

Del lado de los del No, a pesar de la aceptación  de la derrota de parte del presidente,  también aparecen, de parte de algunos,  ataques propios de los malos perdedores. La generalización (los que votaron No son proclives al parmilitarismo, por ejemplo),  las teorías conspirativas que unen a JM Santos y a Uribe, explotadores del pueblo, en un complot para impedir la paz y la equidad. En fin…

Abrigo la esperanza de que la mayoría de los colombianos
estarán de acuerdo con una versión corregida, factible,
del acuerdo que, en breve plazo, desempantane el proceso

Abrigo la esperanza de que la mayoría de los colombianos estarán de acuerdo con una versión corregida, factible,  del acuerdo que, en breve plazo, desempantane el proceso. Quizás el gobierno deba pararle más bolas a la formación de una amplia coalición de fuerzas que va más allá de las citas palaciegas con los políticos tradicionales, rescatando los sectores que han presentado propuestas constructivas dentro de los que votaron No y motivando a aquellos que se abstuvieron, persuadiendo con argumentos y buena fe. Los jóvenes que han organizado marchas en todo el país deben estar en primera línea en dicha coalición.

Quizás el Gobierno ha fallado en proyectar una visión del significado de un país en paz, tanto en términos de la preservación de vidas humanas, como de las oportunidades de bienestar, equidad  y prosperidad económica. Los mensajes que deberá enviar deben ser breves y fáciles de entender. Nadie vota a partir de la lectura de mamotretos.   Errores fáciles de corregir.

Suena obvio: para conciliar y llegar a un acuerdo sobre el acuerdo hay que ceder de parte y parte.  Hay líderes del No que lo comprenden, como Francisco Santos y, presumo, como Camilo Gómez.

Guardo la esperanza de que la concesión del  Premio Nobel de Paz le permita el espacio político suficiente al presidente para conformar un abanico de fuerzas proclives a la paz, incluyendo amplios sectores que, por diversos motivos, votaron No.

http://www.las2orillas.co/saber-perder-saber-ganar-santos-y-santos/

SABER PERDER, SABER GANAR: SANTOS Y SANTOS